Diálogos de la caverna. Marxismo

¡La de cosas que nos meten en la cabeza las pelis esas! (Walt disney). Que unos nacen reyes y otros no, y que los hombres deben ser machos y las mujeres trofeo, que hay que vengarse de los malos, y… que lo mejor que nos podía pasar era que nos rescatase un príncipe para casarnos con el…
– Y que si eres trabajador, humilde y obediente, al final tendrás tu recompensa, como en La Cenicienta. Que si trabajas mucho llegarás a ser lo que quieras, y que si no triunfas y te haces rico es por culpa tuya, que eres un vago y un fracasado…

Según la filosofía marxista, toda sociedad se compone de una infraestructura y una superestructura. La infraestructura se refiere al modo de producción y a la división de la sociedad en clases en virtud de su relación con los medios de producción, mientras que la superestructura se refiere a la organización política y a la cultura vigente.
La política y la cultura son, según el marxismo, una expresión ideológica de la infraestructura económica y social, y tienen la función de legitimar y justificar las relaciones económicas y la división de clases.

Según esta teoría, no solo las leyes y la política, sino la cultura entera tiene la función de legitimar el orden social imperante. Esto quiere decir que cosas como las creencias morales, los ritos y costumbres tradicionales, las artes, la religión, e incluso la ciencia y la filosofía, no tienen otra función que la de convencernos de la validez y necesidad del orden social establecido, ocultando sus contradicciones y desactivando las acciones contrarias a dicho orden.

Existencialismo

1. “Es un período en el que muchas cosas que antes parecían normales revelan su naturaleza contingente, extraña y relativa… Somos más libres de lo que pensábamos”.
2. “Reconocemos que nos habíamos engañado sobre lo que tenía que ser… Llegamos a una conciencia preocupante de que nuestra responsabilidad final es para nosotros mismos, no para el mundo social “.
3. “Desarrollamos una mayor conciencia de la muerte. El tiempo es corto y se está acabando. Tenemos que volver a examinar nuestras vidas, pero el reloj sigue su curso”.
4. “Tenemos muchas opciones, pero somos, por la naturaleza de la condición humana, torpes al escoger con la máxima sabiduría o certeza. Nos vemos obligados a decidir, pero nunca podemos estar seguros de que lo hemos hecho de manera adecuada. Estamos ciegos”.
5. Esto significa que la ansiedad es una “característica básica” de toda existencia humana.

Baño de bosque

En Asia tienen un término para referirse a dar un corto paseo entre los árboles: darse un baño de bosque. El mismo concepto se llama shinrin-yoku () en japonés, snlíny () en mandarín, y sanlimyok () en coreano. Un paseo entre los altos bambú de Kioto es la meca del shinrin-yoku.

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El hiperpensamiento mata la felicidad, la inseguridad matar la autoestima y la mentira mata la confianza. Tened cuidado con lo que hacéis.

Richard Price. Los impunes

9788439730859

Cubierta 12/06/2017 17:12:10
Con sobresueldo o sin él, el hombre no está hecho para entrar a trabajar después de la medianoche.
Cubierta 13/06/2017 17:13:53
Y ahora aquí, en la Residencia Asistida de Ancianos Hijas de Jacob, con su atmósfera impregnada de olor a salchichas cocidas y desinfectante, los arreglos de cuerda de Mantovani flotando por los pasillos como haloperidol musical, ancianos sentados a solas en el vestíbulo con la mirada perdida, llenando a Milton de ira hacia los desertores de sus hijos.
Cubierta 13/06/2017 17:17:07
—¿Sabes lo que es un sudaca? —El borracho se inclinó hacia delante, irradiando malicia avivada por el alcohol, indagando—. Una mezcla de español, indio y negro. O lo que es lo mismo, de grasiento, salvaje y mono. Los juntas a los tres y lo que te sale es un puto gorila unicejo. Tú.
Milton detuvo el coche junto al parque Roberto Clemente, después apagó el contacto. Se quedó sentado un momento con las manos en el regazo, las palmas vueltas hacia arriba.
—¿Podemos no hacer esto? —preguntó su compañero con cierta resignación.
Milton cogió la toalla sucia y la dobló cuidadosamente hasta formar una gruesa tira. A continuación se puso a horcajadas sobre el borracho y extendió la toalla transversalmente sobre su garganta. Abrió al máximo la porra extensible y la colocó en el centro de la toalla. Apoyando con cuidado el pie derecho sobre el extremo más estrecho, presionó la barra de acero contra uno de los costados de la garganta del tipo. Después, agarrándose a una rama para mantener el equilibrio y modular la presión, colocó el otro pie sobre el mango de la porra, de modo que todo su peso cayera sobre la nuez; dicho peso fluctuaba entre los ochenta y los ochenta y cinco kilos dependiendo de la época del año y de qué festividad acabara de pasar.
Los ojos repentinamente saltones del borracho adquirieron una rojez húmeda y dorada, y el único sonido que fue capaz de proferir fue un débil gorjeo, como el de un pollito recién nacido en una granja cercana.
Al cabo de aproximadamente unos treinta segundos, Milton se bajó de la porra, primero un pie y después el otro, a continuación se acuclilló y retiró la gruesa toalla de debajo; el cuello no tenía ni una sola marca. Volvió a colocar la toalla sobre la garganta del tipo y nuevamente extendió la porra justo en el centro.
—¿Una vez más?
El borracho negó con la cabeza,
Vamos… —Milton se irguió cuan largo era, volvió a equilibrarse sobre ambos extremos de la porra y empezó a balancearse de lado a lado—. Por si acaso nunca volvemos a vernos.
Cubierta 13/06/2017 17:29:07
Incapaz de encontrar trabajo como reportera pero dispuesta a explotar las habilidades que había desarrollado como tal, se reinventó como investigadora privada, ganando lo justo para alquilar un piso de un dormitorio en un edificio sin ascensor cercano a la Universidad de Columbia. Durante una temporada se aferró a la esperanza de regresar algún día a la prensa, pero ese sueño ilusorio terminó el día que aceptó una invitación para hablar en un seminario sobre Ética y Ambición en la facultad de Periodismo de la universidad, una experiencia que la hizo sentirse como un cadáver aún consciente siendo diseccionado por estudiantes de medicina en una clase de anatomía.
Cubierta 14/06/2017 15:56:23
—Dame un sorbo —dijo Sofía, señalando con la cabeza la copa de Chartreuse amarillento que Milton tenía en la mano.
—Olvídalo.
—Quiero un poquito —canturreó ella con voz aguda y suplicante, el mismo ritual de cada noche.
—Es medicina, te lo tengo dicho.
—Estoy malita. —Sofía agachó la frente para apoyarla en el brazo de su padre—. ¿Por favor?
Milton mojó un dedo en la copa y lo pasó por la lengua de su hija.
—Es hora de acostarse, sube a tu cuarto.
—Llévame a caballito.
—No puedo, me duele la espalda —dijo él, haciendo una mueca.
—A lo mejor es que has tomado demasiada medicina.
Milton hizo otra mueca, esta vez genuina.
Cubierta 14/06/2017 16:05:09
Procedentes de dos pisos más arriba, empezó a oír al fin los plañideros gritos de su hija reclamando su presencia. No tenía ni idea de cuánto tiempo debía de llevar llamándolo, las adormiladas pero insistentes oscilaciones en la voz de Sofía llegando a sus oídos como la sincopada sirena de una ambulancia marciana.
Cubierta 14/06/2017 20:10:35
Tienes que aprender a plantar cara, Sofía —saltó él bruscamente—, o de otro modo esos niños no van a parar nunca y esa facilidad tuya para dejarte pisar te hará desgraciada hasta el día que mueras, ¿me has entendido?
No hubo respuesta. Bueno, ¿qué diablos se suponía que iba a decir la cría?
—Lo siento, no pretendía gritar.
—No pasa nada —dijo Sofía en aquel tono suyo resignado que conseguía que a Milton le entraran ganas de arrancarse el corazón para dárselo de comer a los pájaros.
Cubierta 14/06/2017 20:12:37
Antes incluso de que su hermano y él hubieran apaleado a dos hombres hasta la muerte a una edad en la que únicamente deberían de haber estado pensando en deportes, música y jamonas, a Milton ya le costaba sentirse «normal» cuando se miraba en el espejo. Siempre se había considerado una especie de bestia milagrosa, entrenada para caminar erguida e imitar el habla humana. Pero después de aquel día, un día principiado por ella, nunca volvió a pensar ni por un momento que pudiera pertenecer a cualquier otra especie salvo la suya propia.
Vio al anciano salir e inclinarse
Cubierta 14/06/2017 20:17:40
En el pasado, al margen de qué tipo de acciones hubiera acometido en nombre de sus muertos, el sufrimiento por él infligido siempre había tenido una duración limitada, mientras que su propio sufrimiento únicamente se había intensificado, haciendo a posteriori que Milton se sintiera más solo, más desolado, más infrahumano que nunca. Para él, equilibrar la balanza siempre había sido como golpear hasta la muerte con las manos desnudas a un hombre con la cara y el cuerpo recubiertos de clavos. Y en aquel preciso momento, en aquella coyuntura de su vida, la idea de volver a pasar por todo eso le resultaba insoportable, con un costo mental, cuando no físico, imposible de sobrevivir.
«Pues déjalo estar».
«No puedo».
«Entonces encuentra otro modo».
Cubierta 14/06/2017 20:43:09
Reconóceme, simplemente deja que te vea estremecerte con el recuerdo, me conformaré con eso…».
Pero el momento pasó. Carmen se acercó a la mesa, sacó un tensiómetro y le indicó mediante un gesto que extendiera el brazo.
Sentados así de cerca, podría agarrarla de la garganta con tanta rapidez que no le daría tiempo a proferir ni un solo sonido, no podría avisar a nadie, ni siquiera moverse. Podría extinguir su vida con sus propias manos antes de que nadie pudiera darse cuenta de lo que había sucedido.
—Tiene la tensión por las nubes.
—Deben de ser los gatos —dijo Milton con voz ronca, casi lívido de desesperación.
Cubierta 15/06/2017 12:51:08
Un hombre de mediana edad excesivamente alto y demacrado, vestido con una vieja pero distinguida gabardina por encima del pijama, entró con paso tranquilo en el bar como si fuese la sala común de un manicomio. Tenía el rostro alargado y estrecho, la nariz grande y afilada como un tomahawk, un ojo más brillante que el otro. Billy pensó que se podría haber pasado un par de veces un cepillo por los enredados y entrecanos cabellos castaños; no le habría perjudicado en lo más mínimo.
El hombre besó a Stacey en el pelo sin mirarla y pidió una cerveza.
—¿Qué haces levantado? —preguntó ella.
—No tengo ni idea. —Le tendió una mano a Billy, una vez más sin establecer contacto visual—. Phil Lasker.
—Billy Graves.
Cubierta 15/06/2017 15:57:58
Después de que la enfermera se marchase, un psicoterapeuta se acercó y le tocó el brazo.
—Es muy duro tener que dejar marchar a un ser querido. Pero debe usted encontrar consuelo en el hecho de que, aunque puede que ella lo esté dejando físicamente…
—Hable con ellos —dijo Milton, señalando con el pulgar a sus primos.
Después salió a la calle.
No pensaba asistir al funeral ni ayudar siquiera con los preparativos; que se encargaran ellos por una vez. Había apagado el interruptor y con eso bastaba.
Herbert y Stan: si no habían estado muertos para él con anterioridad, desde luego lo estaban ahora, después de haber permitido que fuese él quien guiara hasta la Parca a su propia madre…
Pérdida y pérdida y más pérdida, cada una de ellas inmerecida, cada una de ellas destinada a concluir con una guadaña entre sus manos.
Cubierta 15/06/2017 16:22:52
Una hora más tarde, Billy y Carmen estaban sentados en el sofá, ambos con los brazos fuertemente cruzados mientras fingían ver tal o cual programa en la tele.
Así era como daba inicio siempre en su caso el lento proceso de reconciliación, con un acuerdo hosco para tolerar su mutua presencia en el desarrollo de una actividad no verbal, en el transcurso de la cual, en determinado momento, alguno de los dos realizaría un comentario no del todo espontáneo sobre alguna cuestión ajena a la discusión, una afirmación inocua expresada en tono neutro que no requería respuesta, aunque habitualmente suscitaba una, expresada en el mismo tono neutro. A partir de ahí, los intercambios, siempre extrínsecos al origen de la disputa, irían tomando gradualmente velocidad hasta desembocar en una charla espontánea en la que la atonía quedaba sustituida por el osciloscopio natural del habla humana. Las disculpas formales, si la situación realmente lo exigía, llegaban más tarde, en otra habitación, o, si podían permitírselo, nunca, ya que ninguno
Cubierta 16/06/2017 14:47:20
A juzgar por el sonido, yo diría que era un calibre 38 de acción simple, por el ritmo de los disparos, ya sabe, pop pop pop.
—¿Eres un experto en armas de fuego?
Castro dio otra calada y soltó suficiente humo como para anunciar a un Papa.
—En realidad, no.
—Háblame del coche.
—Tenía maletero, es lo único que recuerdo.
Cubierta 16/06/2017 20:22:45
Sonó el teléfono de Yasmeen.
—Perdona —dijo, sacándolo del bolsillo de su abrigo y medio dándole la espalda.
Incluso con el móvil pegado a la oreja, Billy consiguió distinguir los enlatados lamentos de la voz de su hija pequeña.
—Qué pasa —preguntó Yasmeen fatigadamente, masajeándose la sien—. Vale, a ver, quién te está pellizcando… Jacob. Jacob el gordo o Jacob el negro… ¿Está ahí? Que se ponga… Mira, Simone, como no me lo pongas al teléfono ahora mismo… —Puso los ojos en blanco para Billy—. ¿Eres Jacob? Soy la mamá de Simone. Escúchame bien, ¿sabes ese monstruo que vive debajo de tu cama? Tus padres te dicen que no es real, pero te están mintiendo. No solo es real sino que es muy amigo mío, así que como le vuelvas a poner un solo dedo encima a mi hija, me aseguraré de que salga de ahí debajo esta noche mientras duermes para chuparte los ojos directamente del cráneo, ¿me has entendido? ¿Sí? Bien, ahora devuélvele el teléfono a Simone… Deja de llorar y devuélvele el teléfono a Simone.
Yasmeen colgó.
—Odio a los abusones.
Cubierta 16/06/2017 20:24:52
Yasmeen se dejó caer nuevamente sobre la silla, con los ojos repentinamente relucientes como el acero mojado.
Cubierta 16/06/2017 20:26:22
Solo quiero dejar de tener pesadillas con mis hijas —dijo Yasmeen, haciéndole una seña al camarero para que le trajera una tercera cerveza—. A veces desearía no haberlas tenido nunca, con la cantidad de cosas terribles que podrían pasarles. Sin embargo, nada de eso me inquietó cuando trabajaba en crímenes sexuales, solo ahora. Esta puta menopausia… A lo mejor tampoco está tan mal eso de tener el período, una pequeña pérdida de sangre todos los meses,

Al joven que yo era.

Antonio Orejudo . El País semanal. (regresar a 1980 y escribirle una carta al joven que yo era entonces)

Nunca se ha escrito y leído tanto como ahora, pero no son los textos que tú imaginas. Y ya nadie se considera un ignorante por no haber leído a Kafka.

Nunca se ha escrito y se ha leído tanto como ahora. Claro que no son los textos que tú imaginas. Aquí no se lee a Borges, ni a Cortázar, ni a García Márquez, Aquí los chicos de tu edad ya no sienten curiosidad por las lecturas que a ti te interesan.

Aquí esa vergüenza, la vergüenza de la ignorancia, ha desaparecido. Bueno, no es que haya desaparecido; es que nadie se considera ignorante por no haber leído a Kafka, que es diferente.

Tú, que idealizas a los autores, debes saber que aquí la autoría está de capa caída; los autores han perdido el peso y el prestigio social que todavía tienen allí. Hay miles de novelas disponibles. Poca gente las lee, pero se publican, y es muy difícil saber cuál de ellas merece la pena porque ya nadie se fía del juicio de nadie, y nadie está dispuesto a reconocer magisterio alguno. Hay una quiebra del crédito y la confianza, una pérdida de inocencia, una rebelión contra las élites, sean estas políticas, económicas o culturales. Las librerías además están cerrando, como los cines.

Desayuna como un mendigo

Marcos Vazquez fitnessrevolucionario.com

Lo hemos escuchado hasta la saciedad. Desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo. Es una idea plausible, lógica y… equivocada. Durante millones de años, la comida ha sido la recompensa al esfuerzo realizado. La actividad física era el medio para lograr el fin. Primero el esfuerzo, después la comida.

Esto se refleja por ejemplo en el diseño de nuestro sistema nervioso autónomo, que tiene dos caras totalmente diferenciadas: el sistema nervioso simpático y el parasimpático. El simpático está ligado a la acción, a nuestra respuesta al estrés, nos mantiene alerta, activos… El parasimpático nos relaja, nos prepara para el descanso y la recuperación. El primero es nuestro acelerador, el segundo es el freno. No pueden funcionar a la vez.

Hay muchos factores que influyen sobre estos sistemas, pero uno de ellos es la comida. El sistema parasimpático debe activarse para controlar la digestión, y lo último que necesitas al principio de un día activo es empezar digiriendo grandes comidas.
Cuando además esta comida es muy alta en carbohidrato (como en nuestro peor desayuno) se facilita la entrada de triptófano al cerebro que es un precursor de la serotonina, que a su vez participa en la producción de melatonina, la hormona del sueño. Buena idea si te estás preparando para ir a la cama, no tanto para enfrentar un nuevo día de trabajo.

Mirando al pasado, es difícil pensar que llenarnos de energía al levantarnos era un procedimiento habitual, y apuesto a que tenían vidas bastante más activas que las nuestras.

El miedo a los carbohidratos por la tarde está infundado. Si los has limitado durante el día, y asumiendo suficiente actividad física, la noche es un buen momento para rellenar las reservas de glucógeno, como apuntaba el estudio anterior y este otro, del que se desprende que es un error comer carbohidratos principalmente en el almuerzo y proteína principalmente en la cena, ya que tiene un impacto negativo en la homeostasis de la glucosa.

Pero también creo que es uno de esos aspectos donde es arriesgado dar recomendaciones universales, y no olvidemos que las horas a las que comes, o el cuándo, es mucho menos importante que el qué y el cuánto. Es importante entender que no hay nada mágico en el desayuno, pero tampoco nada malo, es una comida más. Lo mejor que puedes hacer es escuchar a tu cuerpo.

Nacho Vegas, entrevista.

Entrevista de @SaraPSerna a Nacho Vegas en publico.es
… porque venimos de un hiperindividualismo que se nos ha inculcado con mucho éxito. El neoliberalismo ha triunfado en ese sentido. La vieja izquierda ha mostrado una miopía tremenda a la hora de diagnosticar los problemas de la sociedad, le ha costado mucho reconocer las derrotas. Todavía hay mucha gente que sigue hablando de clase obrera, que es la que nos guiará a la revolución, sin darse cuenta de que en realidad la clase obrera ha sido derrotada.

Lo he visto de primera mano en Asturias con todos los conflictos obreros que han acabado en derrotas o en victorias raquíticas, que vienen a ser lo mismo, y como la clase trabajadora se ha ido transformando en esto que llamamos ahora precariado, una masa muy atomizada en la que la gente compite los unos con los otros. De competir los unos con los otros, incluso con uno mismo.

Por eso creo que es importante hablar de todo esto, de lo que nos hace ser egoístas, personas a veces muy miserables, y aislarnos porque es verdad que nos obligan a ese individualismo, pero también saben que forma parte de nuestros genes y basta con que nos lo inculquen un poco para que creas que eres una persona autosuficiente.
Utilizo mucho ese concepto, el de miseria y el de miserable. Es una palabra curiosa. Yo me acuerdo cuando traducía palabras en inglés, así de jovencito, y cuando haces la traducción como miserable en realidad tiene otra connotación. Tiene algo que ver con triste, pero es una tristeza dolorosa.

Es muy difícil sustraerse a un mundo que te empuja muchas veces a comportarte de una manera miserable.