Schopenhauer. Diálogo de la caverna (rtve)

Schopenhauer en El mundo como representación, aseguraba haber encontrado el misterio último del mundo, la esencia que todo lo envuelve, una extraña e irracional “voluntad de vivir”. (…) 

Desde muy joven cobré consciencia de que un inamovible motor, tan perverso como inconsciente, hacía mella en todo lo existente. La voluntad no es un concepto, es nuestra más sublime intuición, que llegamos a conocer a través de las confesiones de nuestro cuerpo. La voluntad es lo que envuelve el universo, lo que le procura movimiento y lo que, a la vez, hace que todo ser se devore a sí mismo en una perpetua escena teatral. (…)

La más errónea y arraigada creencia del ser humano es pensar que ha nacido para ser feliz. La voluntad nos empuja, en una perpetua lucha, a hacernos cargo de desbordados deseos que nunca encuentran una satisfacción definitiva, y cuando esos deseos parecen haberse apaciguado, llega al paso el terrible aburrimiento, que nos convierte en un ser despreciable que deambula a oscuras en busca de un nuevo deseo que satisfacer. (…) 

Además, no somos libres, téngalo en cuenta. El determinismo más absoluto imprime su sello en todo lo que ve. Sólo una lúcida y permanente negación de esa voluntad, a través del ascetismo más puro, puede lograr acabar con su funesto imperio. (…) la mejor existencia es la que pasa indolora, tranquila y soportablemente.

Arthur Schopenhauer nace en Dánzig, en 1788. Aunque pasó la mayor parte de su vida bajo la sombra de un doloroso anonimato, actualmente es considerado uno de los pensadores con mayor influencia en la filosofía y la literatura de finales del XIX y todo el siglo XX. Artistas, filósofos y literatos como Pío Baroja, Richard Wagner, Cioran, Kandinsky, Tolstoi, Thomas Mann, Beckett, Unamuno, Wittgenstein, Nietzsche, Freud o Borges fueron grandes lectores de Schopenhauer, hoy reconocido como el padre del irracionalismo y del pesimismo moderno. A partir de 1850 cobró gran fama y fue bautizado como “el Buda de Frankfurt”: a él acudían todo tipo de gentes como si de un oráculo se tratara. Sus días terminaron en la ciudad alemana de Frankfurt, en 1860, al amparo de una dulce y postrera fama. 

(Texto de Carlos Javier González Serrano, presidente de la Sociedad de Estudios en Español sobre Schopenhauer).

Ilustración radical

La ilustración moderada triunfó sobre la radical en términos históricos. Los representantes de esta última son:

  • JEAN MESLIER: Cura ateo.

  • LA METTRIE: Materialista. Monista.

  • HELVETIUS.

  • HOLBACH: Materialista ateo, en politica eudemonista y utilitarista (etocracia).

Algunas ideas interesantes:

La religión nace del miedo a la muerte, de querer obtener ESA ultima respuesta. (¿De donde viene esa pregunta?). La religión es la explotación de la ignorancia. Es un invento e instrumento de déspotas.

Alma y cuerpo son dos modalidades de un mismo ser material. Solo existe materia. La Mettrie.

Holbach. Todo es naturaleza, ella tiene en si misma la causa del movimiento, LA NECESIDAD DE PRESERVARSE EN SU SER. El nisus.

Cronología filósofos principales antiguos

  • MILESIOS. Tales de Mileto / Anaximandro de Mileto / Anaxímenes de Mileto / Hekataios de Mileto

  • Pitágoras de Samos

  • Heráclito de Éfeso (el oscuro)

  • ELEATAS: Jenófanes de Colofón / Parménides de Elea / Meliso de Samos / Zenón de Elea

  • PLURALISTAS: Anaxágoras / Empédocles

  • ATOMISTAS: Leucipo / Demócrito

  • SOFISTAS: Protágoras de Abdera / Gorgias / Pródico deCeos / Hipias de Elis / Calicles / Licofrón / Critias / Trasimaco / Antifon

  • Sócrates

  • Platón

  • Aristóteles

  • MEGARICOS: Euclides de Megara

  • CINICOS: Antístenes / Diógenes de Sinope

  • CINERAICOS: Aristipo de Cirene / Hegesías

  • ESTOICOS: Zenón de Citio / Crisipo / Séneca

  • ESCEPTICOS: Pirron / Arcesilao / Carnéades / Sexto empírico

  • Cicerón

  • Epicuro

  • Plutarco

  • Marco Aurelio

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Darwinismo y/o ética

Intentar entender los procesos cognitivos estudiando las facultades de supervivencia y transmisión para los que estos sirvieron.

La empatía consume unos recursos preciosos, por ello es una paradoja. La empatía (como proceso cognitivo anterior) tiene sentido si: 1) se espera reciprocidad 2) se aplica hacia seres cercanos que comparten genes comunes.

Los seres humanos son organismos biológicamente en conflicto con otros de su especie, aun así pueden desarrollar relaciones afectivas para beneficio propio.

La conducta humana puede ser entendida conociendo la historia evolutiva del hombre. La mente humana está compuesta de muchos mecanismos funcionales (ADAPTACIONES) que se han desarrollado mediante la selección natural por ser útiles para la supervivencia del organismo.

Documental ¿Quiénes sómos? ¿a dónde vamos?.

El misterio del vacío de las partículas.

  • Los átomos no son cosas, sino tendencias. El cerebro elige una de esas tendencias, opciones, posibilidades. La “conciencia” elige. El observador elige. Pero ¿Dónde esta ese observador? No hay “nadie” en el cerebro. Aun así parece que podemos ser capaces de influenciar al observador, para que a su vez modifique la realidad. Nadie ha visto una idea.

  • Cualquier información que procesamos está empañada por las experiencias y reacciones emocionales. Construimos modelos en base a esas informaciones empañadas, la realidad la vamos puliendo de esa forma.

  • (en el cerebro se activan las mismas áreas para memorizar una mesa que para verla)

  • Actuar ocasiona conectar neuronas. Si repetimos acciones o pensamientos hacemos fijas esas conexiones y lo contrario, si no las usamos, se rompen. Plasticidad en la red neuronal.

  • Las conexiones neuronales ocasionan respuestas a las células nerviosas e hipotálamo. La identidad se encuentra en esas células nerviosas.

  • Las células tienen conciencia (hambre, deseos, etc)

  • Las células tienen antojos bioquímicas que son cumplidos por las pectinas del hipotálamo (emociones)

  • Las células son adictas a esas emociones, lo que ocasiona nuestros actos.

  • Ser bueno es serlo para uno mismo.

https://www.youtube.com/watch?v=sKBosxbfckk

La ilusión del yo. Francisco Rubia

El yo sería una construcción ilusoria que aísla al sujeto de su entorno haciéndole creer que tiene una autonomía que no es real.

Cuando nos levantamos por la mañana nuestro yo se despierta unido a la consciencia. Vuelven los recuerdos del día anterior y los planes para el futuro. En una palabra: nos convertimos en esa persona que identificamos con la palabra “yo

El filósofo estadounidense Daniel Dennett llamó a este proceso el Teatro Cartesiano, es decir, una especie de quimera de que en alguna parte del cerebro existe un lugar donde todos los sucesos mentales convergen y son experimentados.

David Hume decía: “Por mi parte, cuando entro más íntimamente en lo que llamo mí mismo (myself) siempre tropiezo con alguna percepción particular de calor o frío, luz o sombra, amor u odio, dolor o placer. En ningún momento puedo nunca cogerme a mí mismo sin una percepción, y nunca puedo observar nada excepto la percepción. Cuando desaparecen mis percepciones por algún tiempo, como cuando estoy profundamente dormido, durante tal tiempo estoy insensible a mí mismo y puede en verdad decirse que no existo”.

Como vemos, para Hume el yo no es más que un haz de percepciones. Veinticuatro siglos antes Gauthama Buda había llegado a la misma conclusión.

Respecto al alma. No tenemos ninguna prueba de la existencia de algo permanente en nosotros mismos. Todo lo que nos rodea y todo lo que somos, biológicamente hablando, es efímero y perecedero.

Sabemos que el cerebro construye un modelo del mundo exterior y que teje las experiencias para formar una historia coherente que le permita interpretar y predecir futuras acciones.

Hoy sabemos que todo lo que experimentamos se procesa en patrones de actividad neural que conforman nuestra vida mental. Y no tenemos ninguna conexión directa con la realidad exterior. Vivimos, pues, en una realidad virtual.

el filósofo napolitano Giambattista Vico “si los sentidos son facultades, viendo hacemos los colores de las cosas, degustándolas, sus sabores, oyéndolas sus sonidos, y tocándolas, hacemos lo frío y lo caliente”.

El filósofo empirista irlandés, el obispo George Berkeley, decía que sólo conocemos lo que percibimos, de manera que sus contemporáneos discutieron si cuando caía un árbol en el bosque y nadie estuviera presente para escucharlo haría algún ruido. Por lo que hoy sabemos no habría ningún ruido, ya que el sonido no es ninguna cualidad de la realidad absoluta, sino sólo de la nuestra. Los colores, los sonidos, los gustos y los olores no existen ahí afuera, sino que son atribuciones de nuestra mente. Ahí afuera no existen más que radiaciones electromagnéticas de distintas longitudes de onda que incidiendo sobre nuestros receptores producen potenciales eléctricos, los potenciales de acción, que son todos iguales provengan del ojo, del oído, del gusto, del olfato o del tacto. Es en las distintas regiones de la corteza donde se atribuyen las cualidades secundarias. De ahí que la lesión de la región cortical donde se procesa la visión cromática tenga como resultado que el paciente se vuelva acromático y no sólo no vea colores sino que ni siquiera sueñe con ellos.

En la construcción de ese mundo interior, si falta alguna información, el cerebro la suple para generar una historia plausible aunque no sea completamente exacta.

De la misma manera, el cerebro crea el yo consciente, aunque aún no sepamos cómo, y a partir de la actividad neuronal se pasa a un concepto tan abstracto como ese. El yo sería una construcción ilusoria que aísla al sujeto de su entorno haciéndole creer que tiene una autonomía que no es real. Tanto lo que llamamos yo como consciencia son construcciones cerebrales que encierran el gran problema de la neurociencia, a saber, cómo se pasa de la actividad neuronal a las impresiones subjetivas. Es lo que el filósofo australiano David Chalmers ha llamado el “problema difícil” de la consciencia. El paso de lo objetivo a lo subjetivo.

¿Qué sentido tendría esa ilusión del yo? Se ha argumentado que la razón es simplemente la función de predecir la conducta de los otros

Esta última afirmación nos llevaría a relacionar la auto-consciencia con las neuronas espejo que nos permiten “reflejar” en el cerebro actos motores, pero también emociones e intenciones de los demás.

Ideas varias moral

Schopenhauer decía que el mal mora dentro de nosotros y que los humanos éramos mecanismos emocionales que no dejamos de dar prioridad a la realización de sus deseos.
El mismo Darwin teorizó y evidenció la constante lucha universal por la existencia. Mientras observamos el cantar de un pájaro no nos damos cuenta de que está constantemente destruyendo vida.
La Naturaleza está más allá de bien y del mal (Nietzsche) y no entiende de moralidad.
Helvetius ya antes preconizó que la moral no existe. El mal en si mismo o el bien en si mismo no existe. La moral es una creación histórica. No es un asunto ni de Dios ni de la iglesia. Los hombres son los que deben crearla llegando a acuerdos. Debe responder a la consecución de la felicidad y el placer para una gran mayoría (utilitarismo). La posición del hombre debe ser la de la piedad.
Condenamos el mal por una necesidad social
De nuevo Schopenhauer nos dice que la tendencia voraz y egoísta debemos armonizarla con el impulso hacia los demás.
El utilitarismo es una teoría ética que asume las siguientes tres propuestas: lo que resulta intrínsecamente valioso para los individuos, el mejor estado de las cosas es aquel en el que la suma de lo que resulta valioso es lo más alta posible, y lo que debemos hacer es aquello que consigue el mejor estado de cosas conforme a esto. De este modo, la moralidad de cualquier acción o ley viene definida por su utilidad para los seres sintientes en conjunto

Martin Cohen. Cuentos filosóficos

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Spinoza decidió que las religiones convencionales con una mezcla de superstición y engaño, útiles tan sólo en la medida en que guían a las masas no filosóficas hacia unos principios morales básicos.

Rousseau. El hombre es bueno por naturaleza y sólo se vuelve malo por causa de las instituciones. Dice, como Hobbes, que los hombres son esencialmente iguales, incluso aceptando las evidentes diferencias atribuibles a la salud, la inteligencia, la fuerza y así sucesivamente. Pero la diferencia que ve en la sociedad es,

La extrema desigualdad en el modo de vivir, el exceso de ociosidad en unos y de trabajo en otros, la facilidad de excitar y de satisfacer nuestros apetitos y nuestra sensualidad, los alimentos tan apreciados por los ricos, que los nutren de sustancias excitantes y los colman de indigestiones; la pésima alimentación de los pobres, de la cual hasta carecen frecuentemente, carencia que los impulsa, si la ocasión se presenta, a atracarse ávidamente; las vigilias, los excesos de toda especie, los transportes inmoderados de todas las pasiones, las fatigas y el agotamiento espiritual, los pesares y contrariedades que se sienten en todas las situaciones, los cuales corroen perpetuamente el alma.
El primer hombre a quien cercando un terreno, se le ocurrió decir esto es mío, y halló gentes lo bastante simples como para creerlo, fue el verdadero fundador de la sociedad civil.

Un hombre en estado de naturaleza, lejos de ser codicioso o temeroso, como lo describía Hobbes, vive de hecho en un estado satisfecho y pacífico, verdaderamente en libertad.
De hecho, la sociedad humana hace que la gente se odie en la proporción a la magnitud de sus intereses en conflicto. Las personas fingen proporcionarse unas a otras mientras que en realidad tratan de explotarse y someterse, Debemos atribuir a la institución de la propiedad; y por tanto a la sociedad, los asesinatos, robos… y ciertamente los castigos de estos crímenes, esto en cuanto al nivel individual. A escala nacional, la desigualdad, que casi no existe en el estado de naturaleza se vuelve “fija y legítima a través de la institución de la propiedad y las leyes”. Cuando la sociedad inevitablemente degenera en tiranía y todos se vuelven esclavos, el circulo se completa, ya que todos los individuos vuelven a ser iguales cuando no son nada. El hombre civil se atormenta constantemente buscando actividades más laboriosas, trabajando hasta la muerte, “renunciando a la vida con tal de ganar en inmoralidad”. La sociedad civil es, de hecho, una sociedad de personas en las que casi todas se quejan y a las que se les priva verdaderamente de su existencia. Tal es la lógica de la propiedad privada y del capitalismo.

Berkeley. Tras la crisis en Inglaterra ocasionada por el estallido de la compañía de los mares del sur, por el colapso de la bolsa tras sus sobrevaloradas acciones ya propuso como salida a la crisis el retorno a una vida mas simple.

Para Hegel el origen de la sociedad radica en el primer conflicto entre dos seres humanos, una batalla sangrienta en la que el otro quiere que lo reconozca como su amo y acepte el rol de esclavo. Es el miedo a la muerte lo que fuerza a que una parte de la humanidad someta a otra, y la sociedad queda perpetuamente dividida entre dos clases, amos y esclavos. Para Hegel no son las necesidades materiales las que impulsan a una clase a reprimir a la otra sino un conflicto nacido tan solo de la peculiar ambición humana por detentar poder sobre los demás. Hegel aprueba esa motivación y la llama “deseo de reconocimiento”. Esta lucha incluye el riesgo de la destrucción personal, pero es el verdadero camino hacia la libertad.

Para Hegel la guerra es vital. “ Así como el soplar de los vientos preserva el mal descontrol que sobrevendrá a una calma prolongada, del mismo modo la corrupción de las naciones sería el resultado de una paz prolongada, ya no digamos perpetua.
Schopenhauer compartía la visión budista de que el dolor es la norma en esta vida y que la felicidad es la excepción. Y su solución también viene del budismo: la nada. La nada es lo mejor que puedes obtener. Es el significado literal del “nirvana”. En the vanity of existente explica:

Lo vano de la existencia se revela en la forma que asume la misma existencia: en la infinitud del tiempo y del espacio que contrasta con la finitud de lo individual; en el presente fugaz, que es la única forma que adopta; en la contingencia y relatividad de todas las cosas, que están en continua transformación, sin nunca llegar a ser; en el permanente deseo que no encuentra satisfacción; en la frustración continua de los esfuerzos que constituyen la vida. El tiempo y esa probabilidad de que las cosas existan en él, probabilidad que genera el propio tiempo, son simplemente la forma bajo la cual se revela la voluntad de vivir, imperecedera en cuanto cosa-en-sí.: se trata de la vanidad de la existencia en su lucha. El tiempo es aquello en virtud de lo cual todo se convierte en nada en nuestras mano y pierde todo su valor real.

Michel Houellebecq. Las partículas elementales.

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Bohr era capaz de dedicar horas a discutir los detalles de sus hipótesis, con una mezcla única de perspicacia filosófica, benevolencia y rigor. Preciso, incluso maníaco, no toleraba ninguna aproximación en la interpretación de los experimentos; pero tampoco ninguna idea nueva le parecía, a priori, una locura, ni consideraba intangible ningún concepto clásico.

era corriente que un investigador se tomara un año sabático para trabajar con otro equipo en Noruega, en Japón, en fin, en uno de esos países siniestros donde los cuarentones se suicidan en masa.

a nivel intelectual, se sentía completamente quemado. Los homosexuales se habían ido, el muelle estaba vacío. No lograba acordarse de su última erección; esperaba la tormenta.

Un hombre víctima de la crisis de los cuarenta sólo quiere vivir, vivir un poco más; pide solamente una pequeña ampliación del plazo. La verdad, en su caso, es que estaba completamente harto; sencillamente, no veía el menor motivo para continuar.
….
El tiempo es un misterio banal y todo estaba en orden, intentaba decirse; la mirada se apaga, la alegría y la confianza desaparecen. Tumbado sobre el colchón Bultex, se entrenaba sin éxito en la no permanencia.
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consumo lúdico-libidinal de masas, que venía de Estados Unidos
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La progresiva ampliación del mercado de la seducción, la subsecuente desintegración de la pareja tradicional,

Michel temblaba indignado, y sentía que se formaba en su interior otra convicción inquebrantable: en conjunto, la naturaleza salvaje era una porquería repugnante; en conjunto, la naturaleza salvaje justificaba una destrucción total, un holocausto universal; y la misión del hombre sobre la Tierra era, probablemente, ser el artífice de ese holocausto.

La maldad de Michel Brasseur, estadio evolutivo normal de un egoísmo ya presente en animales menos evolucionados,

perspectiva política de contestación al capitalismo, estaban esencialmente de acuerdo con la industria del entretenimiento: destrucción de los valores morales judeocristianos, apología de la juventud y de la libertad individual.

Las chicas sin belleza son desgraciadas, porque pierden cualquier posibilidad de que las amen. A decir verdad, nadie se burla de ellas ni las trata con crueldad; pero parecen transparentes y nadie las mira al pasar. Todo el mundo se siente molesto en su presencia y prefiere ignorarlas.

de esas chicas cuyo simple paso a lo largo de la calle comercial de una ciudad medianamente importante acelera el ritmo cardíaco de los jóvenes y de los hombres maduros, y hace que los ancianos gruñan de nostalgia.

Se me cae el pelo, tengo tendencia a engordar, y cuanto más envejezco más sensible y angustiado me vuelvo, y más me hacen sufrir los gestos de rechazo y desprecio. En una palabra, no soy lo bastante natural, es decir, lo bastante animal, y eso es una tara irremediable; haga lo que haga, diga lo que diga, compre lo que compre, nunca conseguiré superar esa desventaja, porque tiene toda la fuerza de una desventaja natural

Una vida volcada hacia una meta deja poco sitio para el recuerdo.

devorado por el deseo en que se había convertido. Había tenido una infancia penosa, una adolescencia atroz; a los cuarenta y dos años todavía estaba, objetivamente, lejos de la muerte. ¿Qué le quedaba por vivir? Quizá algunas mamadas por las cuales, bien lo sabía, pagaría cada vez con más facilidad.

El universo humano era decepcionante, lleno de angustia y de amargura.

Michel se dedicó a los espacios de Hilbert; después se inició en la teoría de la medida, descubrió las integrales de Riemann, de Lebesgue y de Stieltjes. Mientras tanto, Bruno leía a Kafka y se masturbaba en el tren.

parte el anciano, amasijo de órganos en estado de continuo desmembramiento,

gracias a los avances de la biología, se desarrolló poco a poco una antropología materialista, basada en presupuestos radicalmente distintos y de recomendaciones éticas mucho más modestas.

Nunca podía olvidar que Huxley parecía indiferente ante la perspectiva de su propia muerte; pero quizás estaba atontado, o drogado.

Su visión del mundo, profundamente ajena a las categorías cristianas de redención y gracia, a las nociones de libertad y perdón, se estaba volviendo mecánica y despiadada

comportamiento humano (tanto a grandes rasgos como en detalle) esté tan rigurosamente determinado como cualquier otro sistema natural.

los años de la madurez estuvieron marcados por el fracaso, la masturbación y la vergüenza.

De adolescente, Michel creía que el sufrimiento otorgaba al hombre una dignidad adicional. Ahora tenía que reconocer que estaba equivocado. Lo que otorgaba al hombre una dignidad adicional era la televisión

Michel leyó distintas novelas sobre el tema del absurdo, de la desesperación existencial, de la inmóvil vacuidad de los días; esta literatura extremista no le había convencido del todo.

Como técnico especializado, formado en una prestigiosa academia, Pavel habría tenido que apreciar la existencia. Pero era desgraciado, y no dejaba de buscar una razón para vivir

El ADN de las bacterias marcianas parecía ser idéntico al ADN de las bacterias terrestres. Este hecho, más que cualquier otro, le sumió en una ligera tristeza, que en sí ya era un signo depresivo

se conformase con desarrollar el formalismo matemático predictivo de lo observable, renunciando definitivamente a la idea de realidad subyacente.

Insoportables durante el desayuno, las putas místicas se volvían mujeres a la hora del aperitivo, compitiendo sin esperanzas con otras mujeres más jóvenes. La muerte iguala a todo el mundo.

Él empezaba a tener un poco de sueño; ya no pedía nada, ya no buscaba nada, ya no estaba en ningún sitio; despacio y paso a paso su espíritu ascendía al reino del no ser, al puro éxtasis de la no presencia en el mundo.

La violencia física, la manifestación más perfecta de la individuación, iba a reaparecer en Occidente a consecuencia del deseo.

Las relaciones familiares duran algunos años, a veces algunos decenios, de hecho duran mucho más tiempo que las demás; y al final también mueren.

Quedan algunos breves momentos de depresión, de tristeza y de duda; pero se pueden tratar fácilmente con ayuda de fármacos; la química de los antidepresivos y de los ansiolíticos ha hecho considerables progresos. «Un centímetro cúbico cura diez sentimientos

la división de la sociedad en castas, dedicadas a tareas diferentes siguiendo su naturaleza genética.

En el extremo opuesto, la sociedad erótico-publicitaria en la que vivimos se empeña en organizar el deseo, en aumentar el deseo en proporciones inauditas,

Para que la sociedad funcione, para que continúe la competencia, el deseo tiene que crecer, extenderse y devorar la vida de los hombres.

En medio de esa enorme porquería, de esa carnicería permanente que era la naturaleza animal,

En dos años como máximo, su hijo intentaría salir con chicas de su edad; Bruno también desearía a esas chicas de quince años. Se acercaban al estado de rivalidad natural en los hombres.

Entre los siete y los doce años el niño es un ser maravilloso, amable, razonable y abierto. Vive lleno de alegría y tiene un juicio perfecto. Está lleno de amor, y se conforma con el amor que quieran darle. Y después todo se echa a perder. Irremediablemente, todo se echa a perder.

Es difícil imaginar algo más estúpido, agresivo, insoportable y rencoroso que un preadolescente, sobre todo cuando está con otros chicos de su edad. El preadolescente es un monstruo mezclado con un imbécil, de un conformismo casi increíble;

El caso de las mujeres es diferente, porque siguen necesitando alguien a quien amar; cosa que nunca ha sido y nunca será el caso de los hombres.

Una mentira es útil cuando permite transformar la realidad,

Bueno, no paro de hablarte de ella, pero tú la conoces, ¿no?
—Fui a tu boda…
—Es verdad —recordó Bruno con una estupefacción cercana al pasmo—. Recuerdo que me sorprendió que aparecieras. Creía que ya no querías saber nada de mí.
—Ya no quería saber nada de ti.

Eso me impresionó tanto que me inscribí en un grupo de Fe y Vida que se reunía todos los miércoles. Había una joven coreana muy bonita, y enseguida me la quise tirar.

¿Se podía considerar a Bruno como un individuo? La putrefacción de sus órganos era cosa suya, iba a conocer la decadencia física y la muerte a título personal. Por otra parte, su visión hedonista de la vida, los campos de fuerzas que estructuraban su conciencia y sus deseos pertenecían al conjunto de su generación.

Bruno podía aparecer como individuo, pero desde otro punto de vista sólo era el elemento pasivo del desarrollo de un movimiento histórico. Sus motivaciones, sus valores, sus deseos: nada de eso lo distinguía, por poco que fuese, de sus contemporáneos.

Al considerar los acontecimientos presentes de nuestra vida, oscilamos constantemente entre la fe en el azar y la evidencia del determinismo.

había excedido por mucho los límites de la decencia que requería, implícitamente, una conversación humana.

ella se empeñaba, sobre todas las cosas, en pensar lo mismo que todo el mundo.

Mi caso no le interesaba mucho, pero no se lo reprocho: es verdad que era tremendamente banal, yo era sólo un imbécil frustrado que estaba envejeciendo y ya no deseaba a su mujer.

Puede que la vejez sea eso; las reacciones emocionales se embotan, hay pocos rencores y pocas alegrías; uno se preocupa sobre todo por el funcionamiento de sus órganos, por su precario equilibrio.

la progresiva destrucción de los valores morales en los años sesenta, setenta, ochenta y noventa era un proceso lógico e inexorable.

regresión de las sociedades occidentales desde 1945 no era otra cosa que un retorno al culto brutal de la fuerza, un rechazo a las reglas seculares lentamente erigidas en nombre de la moral y del derecho.

A la mayoría de los individuos que Bruno tuvo ocasión de frecuentar en el curso de su vida los motivaba exclusivamente la búsqueda del placer, si incluimos en la noción de placer las gratificaciones narcisistas, tan ligadas al aprecio o la admiración del prójimo.
…v
capaces de desencadenar en el hipotálamo una fuerte descarga de endorfinas. Gracias a la sucesión de las generaciones culturales, a este sistema simple se le superpone en el neocórtex una construcción mental más compleja que recurre a los fantasmas y (sobre todo en las mujeres) al amor.

La tradicional lucidez de los depresivos, descrita a menudo como un desinterés radical por las preocupaciones humanas, se manifiesta ante todo como una falta de implicación en los asuntos que realmente son poco interesantes.

las elecciones políticas individuales, fundamento natural de la democracia, era seguramente el resultado de una confusión entre libertad e imprevisibilidad. Las turbulencias de la marea junto al pilar de un puente son estructuralmente imprevisibles; pero a nadie se le ocurriría calificarlas de libres

Michel estaba convencido de que la formación de atractores en la red evolutiva de las neuronas y las sinapsis era la clave para explicar las opiniones y las acciones

Los hombres no hacen el amor porque estén enamorados, sino porque están excitados; me hicieron falta años para comprender un hecho tan obvio y tan simple.

Eran despreciables, pusilánimes y pretenciosos.

Llevo una vida tranquila, sin alegría. Por las noches leo, me hago infusiones, bebidas calientes. Todos los fines de semana voy a casa de mis padres,

En realidad, me gustaría que la vida pasara muy deprisa.

Para los intereses de la especie eran dos individuos que envejecían, de mediocre valor genético.

la gente se cree que los enrollados y los hippies han desaparecido. Pero no, cada vez abundan más, con el paro

El truco es que se hacen llamar neorrurales, pero en realidad no dan golpe, se conforman con el subsidio mínimo

Según Auguste Comte, el único objetivo de la religión es llevar a la humanidad a un estado de unidad perfecta.

el hombre siempre le ha tenido pánico a la muerte, nunca ha podido enfrentarse sin terror a la perspectiva de su propia desaparición, ni siquiera de su propio declive.

simple relación casual, puramente utilitaria, indefinidamente aburrida, que constituye el clima natural de la vida laboral.

Podemos decir que Occidente se ha interesado más allá de toda medida por la filosofía y la política, que ha luchado del modo más irracional por asuntos filosóficos o políticos; también podemos decir que Occidente ha amado apasionadamente la literatura y las artes; pero en realidad nada va a pesar tanto en su historia como la necesidad de certeza racional.

las religiones son, ante todo, tentativas de explicar el mundo; y ninguna tentativa de explicar el mundo se sostiene si choca con nuestra necesidad de certeza racional.

La prueba matemática y el modo experimental son experiencias definitivas de la conciencia humana.

Lo único que sentía era una tristeza muy general, casi metafísica. La vida era así, pensaba. Se había producido un cortocircuito imprevisible e injustificado en su cuerpo; y ahora su cuerpo ya no podía ser una fuente de felicidad y alegría.

iba a convertirse para sí misma y para los demás en una fuente de molestias y aflicción.

las cosas habían cambiado mucho. Actualmente, las chicas eran más espabiladas y más racionales. Se preocupaban, ante todo, de terminar sus estudios, para asegurarse un futuro profesional decente. Para ellas, salir con chicos sólo era una actividad de tiempo libre, un entretenimiento en el que intervenían a partes iguales el placer sexual y la satisfacción narcisista

la felicidad era indisociable de estados fusionales y regresivos incompatibles con la práctica de la razón

desaparición de los tormentos pasionales dejaba el campo libre al aburrimiento, la sensación de vacío, la angustiada espera de la vejez y de la muerte.

Antes de la ceremonia tomaron un café en la Cafetería H del vestíbulo de entrada; en la mesa de al lado, un gitano sondado hablaba de coches con dos amigos que habían ido a visitarlo. Había poca iluminación; unos apliques en el techo en medio de un soporte desagradable que recordaba unos enormes tapones de corcho.

Cuando el avión se acercó al techo de nubes que se extendía hasta el infinito bajo el cielo intangible, tuvo la impresión de que su vida entera había estado encaminada a ese momento. Durante unos segundos sólo existió la inmensa cúpula del azul y un enorme plano ondulado donde se alternaban un blanco resplandeciente y un blanco mate; luego entraron en una zona intermedia, movediza y gris, donde las percepciones eran confusas. Abajo, en el mundo de los hombres, había praderas, animales y árboles; todo era verde, húmedo e infinitamente detallado.

La gente va menos a misa, hay más libertad sexual que hace unos años, cada vez hay más discotecas y antidepresivos. En fin, el escenario clásico…

la vida era una carga para él, que ya no sentía el menor vínculo con ninguna cosa viva.

Esa especie torturada, contradictoria, individualista y belicosa, de un egoísmo ilimitado, capaz a veces de explosiones de violencia inauditas,

Arthur Schopenhauer, Parerga y paralipómena

“Querer es esencialmente sufrir, y como vivir es querer, toda vida es por esencia dolor. Cuanto más elevado es el ser, más sufre… La vida del hombre no es más que una lucha por la existencia, con la certidumbre de resultar vencido… La vida es una cacería incesante, donde los seres, unas veces cazadores y otras cazados, se disputan las piltrafas de una horrible presa. Es una historia natural del dolor, que se resume así: querer sin motivo, sufrir siempre, luchar de continuo y después morir… Y así sucesivamente por los siglos de los siglos, hasta que nuestro planeta se haga trizas”.