El siglo de los filósofos. Federico Soriguer

Los genes y con ellos el resto del cuerpo son el resultado de una compleja interacción con un medio ambiente que en los humanos adquiere la categoría de cultura. Una interacción de doble flujo. Los genes, ciertamente, influyen en la cultura y la cultura también en los genes.
el genoma es una estructura dinámica, llena de elementos que pueden moverse entre diferentes parte del genoma, capaces de modificar el ADN en sus inmediaciones. Y es de esta interacción de donde surge la diversidad biológica y cultural que son la base y la única garantía de la libertad

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Alba Marina Gonzalez. Paris amarillo: performances de la violencia.

París amarillo: performances de la violencia

Evito ir a los barrios (arrondissement) de París. Pese a que no estoy del todo instalada en la ciudad los conozco y los detesto. Se trata de un sector de la ciudad obsceno. La opulencia y majestuosidad oculta una crueldad sin parangón. Pero eso no es violencia. Como se viste de Dior y de carros o coches de primera gama, no es violencia. Como luce pulcra, bien perfumada y cuidosamente adornada, no es violencia. Como suele contar con buenos modales e ir más que a la universidad a las grandes escuelas de estudios hiper elitistas (como en la que obtuvo su título Macron), no es violencia y así podría continuar hasta el infinito y más allá.

(…) El sonido evocaba a películas antiguas de guerra y servía de elemento cohesionador de una masa encolerizada y con poco que perder.

… por el contrario, el alcohol y la música como mecanismo de distracción y acompañante en momentos en las que no hay otra opción sino la de combatir contra un sistema violento y excluyente por naturaleza.

… porque de aproximadamente 2 euros los chalecos aumentaron a 8 euros desde que la reivindicación comenzó…

Daniel Innerarity. El año de la volatilidad.

el año de la volatilidad

El resultado de todo ello es la constitución de un público con la atención dispersa, la confianza dañada y en continua excitación.

En una situación de volatilidad, por el contrario, no hay nada estable arriba o abajo, ni centro o periferia, y la distinción entre nosotros y ellos se torna borrosa. Esta es la razón por la que, hablando con propiedad, ya no hay revoluciones sino algo menos visible, menos épico, rotundo y puntual; las transformaciones sociales no son la consecuencia de acciones intencionales, planificadas o gobernadas y las degradaciones de la democracia son más bien procesos de desvitalización; se parecen más al resultado azaroso de la simple agregación de voluntades, donde hay menos perversión que estupidez colectiva.

La explosión de posibilidades informativas, el acceso generalizado a la información o la profusión de datos son, al mismo tiempo y por los mismos motivos, una liberación y una saturación

Hoy tenemos una “democracia de las audiencias” (Manin), es decir, una democracia en la que los partidos han sido de alguna manera arrollados por esta volatilidad y actúan con oportunismo en vez de estrategia, en correspondencia con un comportamiento de los electores sin compromisos estables.

cómo organizar lo inestable sin renunciar a las ventajas de su indeterminación y apertura.

Tendremos que aprender a vivir con menos certezas, itinerarios vitales menos lineales, electorados imprevisibles, representaciones contestadas y futuros más abiertos que nunca.