Usted es un fascista. Daniel Verdú (babelia)

periodo histórico. paralelismos en aspectos muy concretos localizados en el clima:  sentimiento de derrota, malestar, abandono, desilusión, rechazo y repulsa a la vieja clase dirigente y las instituciones parlamentarias que custodiaban. sentimiento antipolítico. desprecio de la vieja política. Una pequeña burguesía desclasada, asustada por la percepción de una invasión extranjera; partidos que invocan atajos extraparlamentarios y dan la espalda a las cámaras en un clima de descomposición y una crisis económica enquistada que ha machacado a la base de la población. Ese aire enrarecido recorre desde hace años Occidente

(fascismo) “no es una etapa excepcional en la humanidad, sino que forma parte de ella”

la sobreexplotación del concepto y la languidez semántica que su repetitivo eco trae a las crónicas y la vida diaria (fascista) los fenómenos de hoy no tienen nada que ver con el fascismo (Emilio Gentile)

Estamos usando un término de manera inapropiada para explicar fenómenos nuevos. Y el error responde principalmente a la incapacidad de afrontar con una mirada crítica actual asuntos contemporáneos.

hoy se ha convertido en un insulto para prepotentes, antisemitas, autoritarios…
El fascismo negaba todo lo que derivaba de la Revolución Francesa.

El origen del término se encuentra en el símbolo romano del haz, a su vez heredado de los etruscos. Los fasci simbolizaban la unidad de soberanía, el orden y el poder supremo capaz de impartir justicia.

No es un fenómeno histórico, sino diacrónico. Se presenta con formas distintas, pero iguales métodos.

nuevas formas de autoritarismo acechan entre las sombras de nuestras estructuras políticas

https://elpais.com/cultura/2019/07/19/babelia/1563551499_294156.amp.html

Datos para una nueva ilustracion

… se generarían ingentea y continua ha dado lugar a una nueva disciplina denominada ciencias sociales computacionales.

La observación del comportamiento humano mediante la recogida del rastro digital de una comunidad— comienza a dar a los investigadores una visión más completa de la vida en toda su complejidad.

Es posible que el mayor error cometido por las sociedades occidentales haya sido la concepción del hombre como «individuo racional».

No somos individuos, sino miembros de una especie social.

Tras examinar los datos de 100 millones de estadounidenses, comprobamos que las personas son asombrosamente predecibles

(Etología)

https://www.bbvaopenmind.com/

La Escuela de Fráncfort y el ‘cóctel Molotov’

En Gran Hotel Abismo, Stuart Jef­fries propone una trepidante biografía coral de los miembros de la Escuela de Fráncfort —Benjamin, Adorno y Horkheimer, pero también Herbert Marcuse, Erich Fromm, Leo Löwenthal, Friedrich Pollock o Franz Neumann—, autores cuyo legado sobrevive a través de un continuo ciclo de olvido y reivindicación

el compromiso político fue casi siempre posterior a la rebelión artística.

el consumismo empezaba a colonizar la vida de las clases trabajadoras

la alienación, la subordinación o la conciencia de clase son los objetos de análisis favoritos antes que las condiciones materiales objetivas.

el capitalismo se había convertido en algo más que un modo de producción: una cultura enquistada en los corazones, las mentes y los cuerpos. No hay ya un afuera de la realidad mercantilizada, el fetichismo lo penetra todo. Por eso proponen un desplazamiento del foco teórico desde la fábrica y la cadena de montaje hasta las formas de vida y la industria cultural.

La estetización filosófica sería, en realidad, una respuesta conceptual a la propia estetización de un capitalismo que estaba fagocitando los afectos y las pasiones.

hoy la teoría crítica es un letrero luminoso que anuncia un camino que aunque sabemos cegado nos vemos obligados a intentar recorrer.
https://elpais.com/cultura/2018/02/21/babelia/1519212881_011387.html

Eva Illouz y Edgar Cabanas. La ‘happycracia’ o la obligación de ser feliz

(Psicología positiva) alrededor de la cual florece una poderosa industria con terapias positivas, servicios de coaching o aplicaciones. Una ciencia y una industria que venden una noción de felicidad,m, “al servicio de los valores impuestos por la revolución cultural neoliberal”.

no hay problemas sociales estructurales sino deficiencias psicológicas individuales.

una felicidad que es “un estilo de vida que apunta hacia la construcción de un ciudadano muy concreto, individualista, que entiende que no le debe nada a nadie, sino que lo que tiene se lo merece. Sus éxitos y fracasos, su salud, su satisfacción, no dependen de cuestiones sociales, sino de él y la correcta gestión de sus emociones, pensamientos y actitudes”. (Cabanas)

La felicidad así es una meta en constante movimiento, nos hace correr detrás de forma obsesiva.

En las empresas obligan a pasar cursos de resiliencia y mindfulness para aprender que eres tú el que ha de encontrar la forma de estar mejor en el trabajo, de eso depende la productividad.

(Educación). Habría que ver qué tipo de ciudadano queremos construir. Crítico y centrado en el conocimiento del mundo o un alumno emocional centrado en el conocimiento de sí mismo.

la psicología positiva ataca emociones como la ira. “Las emociones no son positivas o negativas. Tienen diferentes funciones según la circunstancia. Y son siempre políticas. La ira puede ser mala a veces y buena para luchar por reparar injusticias. (Cabanas)

La buena vida es justa, solidaria, íntegra, comprometida con la verdad. No es estar preocupados por nosotros mismos todo el tiempo.

https://www.lavanguardia.com/cultura/20190320/461140462148/felicidad-dia-internacional-libros-happycracia.html?facet=amp

Ana Carrasco Conde. Entrevista

De hecho en realidad no existe algo así como “la vida” entendida como algo estático y carente de movimiento y actividad: la vida es aquello que vivimos, es el proceso mismo de vivir. No podemos hablar desde otro sitio convirtiéndola en un “objeto” ajeno a nosotros mismos y a nuestras experiencias: cuando la pensamos, la sentimos, la juzgamos es siempre desde ella misma. Y así buscamos un sentido o le damos un sentido a aquello que parece no tenerlo en “nuestra vida viviendo” y que “nos sirve” a nosotros para orientarnos en nuestra existencia.

Cómo vivamos está relacionado al “uso” que le demos a cómo pensamos y a la profundidad de nuestra reflexión.

La filosofía nos permite construir nuestra vida con mayor libertad y conocimiento.

El mal tiene que ver muchas veces con la quiebra de un orden, pero también –y es esto lo que me interesa– con las desigualdades, injusticias, daño, malestar que genera un orden establecido. En este sentido se quiebran algunos principios del pensamiento binario, aquel que piensa en el bien y el mal como extremos y adscribe al bien las característica del orden y de la justicia y al mal las del desorden y la injusticia.

bien y mal son mucho más complejos de lo que parece porque no son opuestos. Están entretejidos.

Partimos ya de una situación de desequilibrio en la que es un hecho que, viviendo con los otros, nos haremos daño

tiene que ver más con un pensar lo mejor para uno mismo sin tomar en consideración los efectos sobre los demás. Hacer el mal es inevitable, pero responsabilidad nuestra es ser conscientes de nuestra capacidad de reflexión y actuación.

el mal y la maldad se dan dentro de una ética, que no es la misma que vela por el bien.

no es que el hombre sea esencialmente malo (tampoco es bueno), sino que tanto bien y mal existen como resultado de acciones más encaminadas a velar por nuestros propios intereses que por hacer daño a los demás (no así la maldad).

sí haya algún remedio, que pasa, a mi entender, por una educación en la sensibilidad. A veces el daño que hacemos puede evitarse pensando en los demás y, si somos seres que vivimos conviviendo, poniendo más peso en el convivir que el vivir.

https://www.filco.es/ana-carrasco-formas-crueles-mal-sobre-la-mujer/

Robert Kornberg. La vida es química.

Pregunta. Conocer nuestra base química tiene un aspecto filosófico.

Respuesta. Sí, ese es el quid de la cuestión. La vida es química: nada más y nada menos. El funcionamiento del cerebro se comprende tan poco que se tiende a asociarlo a significados mágicos o místicos. Pero químicamente el cerebro es una colección de cables e interruptores. Todos los cerebros humanos son más o menos iguales y las pequeñas diferencias son el resultado de distintos patrones en los interruptores, basados en una combinación de nuestra genética y de nuestras experiencias. Pero, al final, es química, nada más y nada menos, aunque la gente se resiste a la idea. Muchas personas quieren asociar a sus propias experiencias algún significado especial, como la religión. Pero es química.

https://elpais.com/elpais/2019/07/08/ciencia/1562590067_810342.amp.html#click=https://t.co/ZFH8ib9pMm

Jürgen Haberlas la vía europea al cosmopolitismo. Adela Cortina

Frente a lo que defiende cualquier individualismo miope, típico hoy del neoliberalismo, las personas no somos individuos aislados, sino en vínculo con otras, en una relación básica de reconocimiento recíproco, de interdependencia e intersubjetividad.
La única racionalidad humana no es la de individuos que se instrumentalizan recíprocamente para maximizar sus beneficios mediante estrategias, sino que existe también esa racionalidad comunicativa, que insta a construir la vida desde el diálogo y el entendimiento mutuo de quienes se reconocen como interlocutores válidos.

En la vivencia del rechazo afloran la conciencia de vulnerabilidad y de injusticia, dos emociones que abren el mundo moral, porque la humillación es inaceptable cuando yo la sufro y cuando tengo razones para defender que nadie debería padecerla. Por eso las virtudes de la ética comunicativa son la justicia y la solidaridad

…el criterio para discernir cuándo una exigencia es justa no es la intensidad del griterío en la calle o en las redes, sino que consiste en comprobar que satisface intereses universalizables. Ese es el mejor argumento, el corazón de la justicia.

Aun reconociendo las narraciones históricas, el único patriotismo razonable es el constitucional, que supone el triunfo de los valores de un Estado social y democrático de derecho, en el que el poder se produce comunicativamente a través de la ciudadanía. Hoy ya no hay alternativa a las orientaciones universalistas.

Ciertamente, Habermas es un humanista que dialoga con las propuestas relevantes de filosofía y de ciencias sociales, pero también con las naturales en asuntos como las biotecnologías o la defensa de la libertad frente a corrientes neurocientíficas que hoy resucitan el positivismo de los sesenta y apuestan de nuevo por el determinismo, cuando la libertad es el núcleo de la sociedad abierta.

Según cuenta Habermas, Marcuse y él se preguntaban cómo explicar la base normativa de la teoría crítica, pero Marcuse no respondió hasta la última ocasión en que se encontraron, dos días antes de su muerte, ya en el hospital. “¿Ves?”, le dijo. “Ahora ya sé en qué se fundan nuestros juicios de valor más elementales: en la compasión, en nuestro sentimiento por el dolor de los otros.

https://elpais.com/cultura/2019/06/12/babelia/1560360406_929939.amp.html