Chris Ware. Rusty Brown

artista enigmático, perfeccionista, apabullante, driblador, irrepetible. Un fantasista al que se venera, y con razón, como maestro indiscutible de la novela gráfica experimental.

Entre sus logros están, por ejemplo: 1) La reinvención de la página (de escaparate en caleidoscopio); 2) El rechazo casi alérgico a la narración lineal; 3) El injerto de juegos tipográficos; 4) La predilección por los colores planos; 5) El aprovechamiento de cualquier producto de imprenta -póster, folleto, tablero de juego de mesa…- como corpus complementario del artefacto principal; y 6) La sublimación de la melancolía como temperatura emocional de Occidente.

.. a Ware se le reconoce el haber redimensionado la concepción del cómic hacia lo artístico,

Rusty Brown, pesa 360 páginas

Descrita como «máquina del tiempo en papel pictoglífico», Rusty Brown recorre las vidas de varios personajes unidos por un colegio del Medio Oeste americano. Ware muestra los miedos y obsesiones de una profesora, un abusón o un niño con superpoderes como si psicoanalizara a su comunidad de vecinos.

Portadista habitual de The New Yorker y autor en 2010 de una cover para Fortune que la revista no se atrevió a mandar a la rotativa -retrató a varios consejeros delegados borrachuzos bailando en terrazas de rascacielos en su número especial sobre las 500 mayores empresas de Estados Unidos-, a Ware sólo se le puede pedir que publique más. O que no tarde tanto en hacerlo.

https://www.elmundo.es/cultura/laesferadepapel/2019/12/19/5df1066a21efa06f608b4612.html