Zapico, Martín Gonzalo “Individuo, sociedad y libertad. Sobre la necesidad de un discurso utilitarista”

(extractos) Ensayos de Filosofía, nº 6, 2017

(post-marxismo) empiezan a dividirse en términos teóricos los intereses y la felicidad del individuo y los del estado. La ilusión del estado paternalista, de bienestar, del progreso infinito de la mano de la razón se vino abajo con las dos guerras mundiales…

Donde antes había una relación de conveniencia y beneficio mutuo entre los individuos y el Estado, ahora encontraremos una relación de confrontamiento y lucha entre un Estado ausente, controlador, normalizador y un individuo desamparado que se debate entre la hipotética revolución con un cambio rotundo o con la sumisión a las reglas de juego y la búsqueda de la felicidad en una lógica de mercado y consumo. Ambos se han mostrado ineficientes: el primero porque, en occidente, el sistema ha llegado a un punto de conciencia y humanidad tal que las masas no están dispuestas a emprender ni tolerar un acto de cambio fundamentado en la violencia o sufrimiento, lo que da como resultado una pasividad entre cómoda y resignada que se refleja en las protestas constantes de todo tipo de individuos en todo tipo de medios; el segundo, que los medios de comunicación promueven, da como resultado personas infelices que colocan sus expectativas de vida en el consumo de objetos en vez de acercarse a la felicidad a través del autoconocimiento, lo cual deriva en las famosas “crisis”: crisis de los treinta, crisis de los cuarenta, de la mediana edad, el vacío existencial, el sinsentido y formas varias de malestar que son reflejo inmediato de un estilo de vida no sostenible.

Es a partir del fin de la utopía moderna en todas sus facetas, que surgen entonces una enorme cantidad de discursos sobre la felicidad, como ser una persona plena y realizada. Estos llegan desde lugares tan disímiles como teorías budistas, hinduistas o taoístas supersimplificadas para consumo de público occidental; expertos de todo tipo en asesoramiento y coaching ontológico; profesionales de lo espiritual como gurús de almas; la industria de la autoayuda y muchos más. Esta proliferación de discursos no hace más que incurrir en el mismo esquema, en el cual se le dice a un sujeto qué hacer (o qué comprar) para alcanzar la plenitud, pero nunca se le pide al sujeto que sea crítico, que se tome el tiempo de conocerse, que se pregunte por su identidad, etc.

Ante esta situación, todas las teorías post (poscolonialismo, posverdad, posestructuralismo) llaman a una toma de conciencia de los individuos a través de ejercicios como la pregunta y la toma de conciencia, cada una desde una perspectiva particular.

… esto a su vez entra en conflicto de forma directa con las teorías que proponen el sacrificio del individuo en pos de la mayoría, arguyendo que no hay libertad individual feliz posible en un contexto de infelicidad o malestar general. Estas teorías señalan, de forma acertada, que los sujetos lo son en tanto no son ni existen de forma aislada, sino completamente interrelacionada siendo que las decisiones de unos inciden sobre los otros. Así, no habrá felicidad individual posible si entra en conflicto con los códigos tanto legales como morales en una sociedad determinada…