Ana Carrasco Conde. Entrevista

De hecho en realidad no existe algo así como “la vida” entendida como algo estático y carente de movimiento y actividad: la vida es aquello que vivimos, es el proceso mismo de vivir. No podemos hablar desde otro sitio convirtiéndola en un “objeto” ajeno a nosotros mismos y a nuestras experiencias: cuando la pensamos, la sentimos, la juzgamos es siempre desde ella misma. Y así buscamos un sentido o le damos un sentido a aquello que parece no tenerlo en “nuestra vida viviendo” y que “nos sirve” a nosotros para orientarnos en nuestra existencia.

Cómo vivamos está relacionado al “uso” que le demos a cómo pensamos y a la profundidad de nuestra reflexión.

La filosofía nos permite construir nuestra vida con mayor libertad y conocimiento.

El mal tiene que ver muchas veces con la quiebra de un orden, pero también –y es esto lo que me interesa– con las desigualdades, injusticias, daño, malestar que genera un orden establecido. En este sentido se quiebran algunos principios del pensamiento binario, aquel que piensa en el bien y el mal como extremos y adscribe al bien las característica del orden y de la justicia y al mal las del desorden y la injusticia.

bien y mal son mucho más complejos de lo que parece porque no son opuestos. Están entretejidos.

Partimos ya de una situación de desequilibrio en la que es un hecho que, viviendo con los otros, nos haremos daño

tiene que ver más con un pensar lo mejor para uno mismo sin tomar en consideración los efectos sobre los demás. Hacer el mal es inevitable, pero responsabilidad nuestra es ser conscientes de nuestra capacidad de reflexión y actuación.

el mal y la maldad se dan dentro de una ética, que no es la misma que vela por el bien.

no es que el hombre sea esencialmente malo (tampoco es bueno), sino que tanto bien y mal existen como resultado de acciones más encaminadas a velar por nuestros propios intereses que por hacer daño a los demás (no así la maldad).

sí haya algún remedio, que pasa, a mi entender, por una educación en la sensibilidad. A veces el daño que hacemos puede evitarse pensando en los demás y, si somos seres que vivimos conviviendo, poniendo más peso en el convivir que el vivir.

https://www.filco.es/ana-carrasco-formas-crueles-mal-sobre-la-mujer/

¿Están muriendo las democracias?

… la negación del fascismo –“la politización de la mentalidad del hombre masa resentido”– hizo colapsar nuestra civilización

… un aviso urgente para reorientar los fundamentos de la globalización entendiendo que los retos para evitar su degradación son dos: el combate contra la desigualdad y contra el calentamiento global.

Žižek presupone que la globalización económica perpetúa una estructura básica de dominación y afirma que la ideología mayoritaria opera cancelando cualquier pensamiento que postule una alternativa al capitalismo.

Un demos fuertemente identitario que se caracteriza por el resentimiento manifestado contra con las élites económicas y mediáticas y al mismo tiempo respecto de la inmigración.

Levitsky y Ziblatt, desarrollando ideas del sociólogo Juan José Linz, se atreven a fijar un código que permitiría determinar cuándo un dirigente político actúa de manera autoritaria: 1) cuando rechaza o respeta de manera débil las reglas democráticas establecidas, 2) cuando niega legitimidad a los adversarios políticos, 3) cuando tolera o fomenta la violencia, y 4) cuando manifiesta la predisposición a restringir o negar las libertades civiles de la oposición. Podríamos definirla como la agenda oculta del populismo.

la realidad es que ahora todos compartimos la misma civilización: la globalización postimperial, para decirlo con la expresión de Ignatieff. Una civilización donde no hay gran estado que tenga ya la hegemonía porque la realidad es que también los viejos estados buscan en la argamasa legal los mecanismos para mantener unos poderes y unos recursos que adelgazan en nuestros tiempos de cambio global y cuarta revolución industrial.
¿En este marasmo (que es político, social y económico), descubrió Ignatieff algún idioma ético compartido? Como mínimo uno: “En cada uno de aquellos lugares, las personas luchaban por dar sentido a un cambio convulsivo y desestabilizador”. Este sentido se hacía posible a través de un determinado sistema operativo moral: confianza, tolerancia, perdón, reconciliación y resiliencia. Este sentido proseguía con la lucha por la igualdad y el derecho a ser escuchado.

https://www.lavanguardia.com/cultura/culturas/20181014/452293984204/democracias-muriendo-crisis-economica-culturas.html?facet=amp#click=https://t.co/kzlestM6sE

Gilles Deleuze. Spinoza: filosofía práctica

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Humildad, pobreza y castidad se vuelven de inmediato efectos de una vida particularmente rica y sobreabundante, tan poderosa como para haber conquistado el pensamiento y puesto a sus órdenes cualquier otro instinto, efectos de lo que Spinoza llama Naturaleza:

la soledad del filósofo. Pues no puede integrarse en medio social alguno,

no podrán envenenar ni mutilar la vida, separarla de la potencia de pensar que va un poco más lejos que los fines de un Estado, de una sociedad 

Como mostrará Spinoza, en cualquier sociedad, se trata de obedecer y sólo de eso: por esta razón, las nociones de falta, de mérito y de demérito, de bien y de mal, son exclusivamente sociales y atañen a la obediencia y a la desobediencia.

tratado teológico-político, una de cuyas cuestiones principales es: ¿por qué el pueblo es tan profundamente irracional?, ¿por qué se enorgullece de su propia esclavitud?, ¿por qué los hombres luchan por su esclavitud como si se tratase de su libertad?, ¿por qué es tan difícil, no ya conquistar, sino soportar la libertad?, ¿por qué una religión que invoca el amor y la alegría inspira la guerra, la intolerancia, la malevolencia, el odio, la tristeza y el remordimiento

las leyes de la naturaleza son necesariamente aprehendidas como «signos» por los que tienen una fuerte imaginación y débil el entendimiento

la verdadera originalidad del Tratado estriba en considerar a la religión como un «efecto».[6] No sólo en el sentido causal, sino en un sentido óptico, efecto del que es necesario inquirir el proceso de producción para relacionarlo con sus causas racionales y necesarias en su actuación sobre los hombres que no las comprenden (

Con toda su forma tanto de vivir como de pensar erige Spinoza una imagen de la vida positiva, afirmativa,

el hombre odia la vida, se avergüenza de la vida; un hombre de la autodestrucción que multiplica los cultos a la muerte, que lleva a efecto la sagrada unión del tirano y del esclavo, del sacerdote, el juez y el guerrero, siempre ocupado en poner cercos a la vida, en mutilarla, matarla a fuego lento o vivo, enterrarla o ahogarla con leyes, propiedades, deberes, imperios: tal es lo que Spinoza diagnostica en el mundo, esta traición al universo y al hombre. Su biógrafo Colerus refiere que disfrutaba con las luchas de arañas: «Buscaba arañas a las que hacía luchar entre ellas, o bien moscas a las que lanzaba a la tela de araña, y contemplaba después estas batallas con tanto placer que algunas veces no podía contener la risa».[9] Pues los animales nos enseñan al menos el carácter irreductiblemente exterior de la muerte. No la llevan en sí mismos, aunque se la den necesariamente los unos a los otros; se trata de la muerte como «mal encuentro» inevitable en el orden de las existencias naturales

las demostraciones son los «ojos del espíritu».

Se trata del tercer ojo, del que permite ver la vida más allá de todas las apariencias falsas, las pasiones y las muertes. Para una visión tal son necesarias las virtudes —humildad, pobreza, castidad, frugalidad—, ya no como virtudes que mutilan la vida, sino como potencias que la abrazan y la penetran.

la gran tesis teórica del spinozismo: una sola substancia que consta de una infinidad de atributos, Deus sive Natura

paralelismo; no consiste solamente en negar cualquier relación de causalidad real entre el espíritu y el cuerpo, sino que prohíbe toda primacía de uno de ellos sobre el otro.

Moral como empresa de dominio de las pasiones por la conciencia: cuando el cuerpo actuaba, el alma padecía, se afirmó, y el alma no actuaba sin que el cuerpo padeciese a su vez

Según la Ética, por el contrario, lo que es acción en el alma es también necesariamente acción en el cuerpo, y lo que es pasión en el cuerpo es también necesariamente pasión en el alma.[13]

la conciencia es naturalmente el lugar de una ilusión. Su naturaleza es tal que recoge los efectos pero ignora las causas

Nuestra situación es tal que sólo recogemos «lo que le sucede» a nuestro cuerpo, o «lo que le sucede» a nuestra alma, es decir, el efecto

ignorantes de causas y naturalezas, reducidos a la conciencia del acontecer, condenados a sufrir efectos cuya ley no llegan a comprender, son los esclavos de cada cosa, ansiosos e infelices en la medida de su imperfección.

opera una triple ilusión. Puesto que sólo recoge efectos, la conciencia remediará su ignorancia trastocando el orden de las cosas, tomando los efectos por las causas

La conciencia es sólo un soñar despierto. «Así es como un niño cree desear libremente la leche; un joven furioso, la venganza; y un cobarde, la huida. Un borracho también cree decir, por un libre decreto del espíritu, lo que sereno nunca querría haber dicho.»

Spinoza define ocasionalmente el deseo como «el apetito con conciencia de sí mismo»

«no nos inclinamos por algo porque lo consideramos bueno, sino que, por el contrario, consideramos que es bueno porque nos inclinamos por ello»

apetito no es más que esfuerzo por el que cada cosa se esfuerza en perseverar en su ser, cada cuerpo en la extensión, cada alma o cada idea en el pensamiento (conatus)

Pero puesto que este esfuerzo nos empuja a diferentes acciones de acuerdo al carácter de los objetos con los que nos encontramos, tendremos que afirmar que está en cada instante determinado por las afecciones procedentes de los objetos.

, la conciencia aparece como el sentimiento continuo de este paso de más o menos, de menos o más,

El objeto que conviene a mi naturaleza me determina a formar una totalidad superior que nos comprende, a él mismo y a mí. El que no me conviene pone mi cohesión en peligro y tiende a dividirme en subconjuntos que, en el límite, entran en relaciones incompatibles con mi relación constitutiva (muerte

La conciencia es el paso o, más bien, el sentimiento del paso de estas totalidades menos poderosas a totalidades más poderosas, e inversamente.

Es puramente transitiva. Pero no es propiedad del todo, ni de algún todo en particular; sólo tiene el valor de una información necesariamente confusa y mutilada.

todos los fenómenos que agrupamos bajo la categoría del Mal, las enfermedades, la muerte, son descomposición de la relación.[

Bueno y malo tienen así un primer sentido, objetivo aunque relativo y parcial: lo que conviene a nuestra naturaleza, y lo que no le conviene.

De este modo, la Ética, es decir, una tipología de los modos inmanentes de existencia, reemplaza la Moral, que refiere siempre la existencia a valores trascendentes.

moral es el juicio de Dios, el sistema del Juicio. Pero la Ética derroca el sistema del juicio. Sustituye la oposición de los valores (Bien-Mal) por la diferencia cualitativa de los modos de existencia (bueno-malo).

La ilusión de los valores está unida a la ilusión de la conciencia;

La ley es siempre la instancia trascendente que determina la oposición de los valores Bien-Mal; el conocimiento, en cambio, es la potencia inmanente que determina la diferencia cualitativa entre los modos de existencia bueno-mal

tres figuras ejemplares distintas: el hombre de pasiones tristes, el hombre que se sirve de estas pasiones tristes, que las necesita para asentar su poder, y, finalmente, el hombre a quien entristece la condición humana, las pasiones del hombre en general

El esclavo, el tirano y el sacerdote… la trinidad moralista.

consiste en engañar a los hombres disfrazando con el nombre de religión el temor con el que se les quiere meter en cintura; de modo que luchen por su servidumbre como si se tratase de su salvación».

La vida queda envenenada por las categorías del Bien y del Mal, de la culpa y el mérito, del pecado y la redención.[27] Lo que la envenena es el odio, comprendiendo también en él el odio vuelto contra sí mismo, la culpabilidad.

La verdadera ciudad propone a los ciudadanos más el amor a la libertad que esperanzas de recompensa o incluso la seguridad de los bienes;

pues «a los esclavos y no a los hombres libres es a quienes se recompensa por su buen comportamiento

Antes que Nietzsche, denuncia ya todas las falsificaciones de la vida, todos los valores en cuyo nombre despreciamos la vida; no vivimos, sólo llevamos una apariencia de vida, no pensamos sino en evitar la muerte, y toda nuestra vida es un culto a la muerte.

la Ética es una etología

Zapico, Martín Gonzalo “Individuo, sociedad y libertad. Sobre la necesidad de un discurso utilitarista”

(extractos) Ensayos de Filosofía, nº 6, 2017

(post-marxismo) empiezan a dividirse en términos teóricos los intereses y la felicidad del individuo y los del estado. La ilusión del estado paternalista, de bienestar, del progreso infinito de la mano de la razón se vino abajo con las dos guerras mundiales…

Donde antes había una relación de conveniencia y beneficio mutuo entre los individuos y el Estado, ahora encontraremos una relación de confrontamiento y lucha entre un Estado ausente, controlador, normalizador y un individuo desamparado que se debate entre la hipotética revolución con un cambio rotundo o con la sumisión a las reglas de juego y la búsqueda de la felicidad en una lógica de mercado y consumo. Ambos se han mostrado ineficientes: el primero porque, en occidente, el sistema ha llegado a un punto de conciencia y humanidad tal que las masas no están dispuestas a emprender ni tolerar un acto de cambio fundamentado en la violencia o sufrimiento, lo que da como resultado una pasividad entre cómoda y resignada que se refleja en las protestas constantes de todo tipo de individuos en todo tipo de medios; el segundo, que los medios de comunicación promueven, da como resultado personas infelices que colocan sus expectativas de vida en el consumo de objetos en vez de acercarse a la felicidad a través del autoconocimiento, lo cual deriva en las famosas “crisis”: crisis de los treinta, crisis de los cuarenta, de la mediana edad, el vacío existencial, el sinsentido y formas varias de malestar que son reflejo inmediato de un estilo de vida no sostenible.

Es a partir del fin de la utopía moderna en todas sus facetas, que surgen entonces una enorme cantidad de discursos sobre la felicidad, como ser una persona plena y realizada. Estos llegan desde lugares tan disímiles como teorías budistas, hinduistas o taoístas supersimplificadas para consumo de público occidental; expertos de todo tipo en asesoramiento y coaching ontológico; profesionales de lo espiritual como gurús de almas; la industria de la autoayuda y muchos más. Esta proliferación de discursos no hace más que incurrir en el mismo esquema, en el cual se le dice a un sujeto qué hacer (o qué comprar) para alcanzar la plenitud, pero nunca se le pide al sujeto que sea crítico, que se tome el tiempo de conocerse, que se pregunte por su identidad, etc.

Ante esta situación, todas las teorías post (poscolonialismo, posverdad, posestructuralismo) llaman a una toma de conciencia de los individuos a través de ejercicios como la pregunta y la toma de conciencia, cada una desde una perspectiva particular.

… esto a su vez entra en conflicto de forma directa con las teorías que proponen el sacrificio del individuo en pos de la mayoría, arguyendo que no hay libertad individual feliz posible en un contexto de infelicidad o malestar general. Estas teorías señalan, de forma acertada, que los sujetos lo son en tanto no son ni existen de forma aislada, sino completamente interrelacionada siendo que las decisiones de unos inciden sobre los otros. Así, no habrá felicidad individual posible si entra en conflicto con los códigos tanto legales como morales en una sociedad determinada…

Michel Onfray. Un kantiano entre los nazis.

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¿Si Eichmann, que invoca el imperativo categórico, no estuviera errado y el mecanismo filosófico de Kant se revelara compatible con la vida cotidiana de un nazi que efectúa su trabajo de monstruo? El hecho de que en toda la obra de Kant no exista un derecho ético y político a desobedecer, ¿no nos da la clave de ese doble personaje infernal: el kantiano nazi?

El juez Raveh, sin embargo, vuelve sobre ese dato e interroga al criminal de guerra. Quiere precisiones y esclarecimientos. Eichmann se los da: ha querido vivir bajo el imperio del imperativo categórico.

Eichmann  «Yo quería decir, con respecto a Kant, que el principio de mi voluntad siempre debe ser tal que pueda llegar a ser el principio de leyes generales»

Eichmann obedeció la ley porque era la ley, por amor a su forma, independientemente del contenido y aunque éste fuera enviar al matadero a millones de personas.

En ninguna parte, Kant dice que haya que examinar el contenido de la ley —ética o política— antes de decidirse a obedecerla o a infringirla, a rebelarse contra ella o a observarla.

Esta idea no deja ningún lugar a la cuestión del examen de los contenidos, pues se limita a disponer que cada individuo sea un súbdito dócil de la ley moral y de la de su país.

…lo que funda la razón práctica es la razón pura; lo que funda la razón pura son, a pesar de las contorsiones del abultado volumen que ya conocemos, los tres postulados lanzados en la dialéctica transcendental: Dios, la libertad, la inmortalidad del alma, infernal trilogía que permite la reproducción del mundo (cristiano) tal como va…

… debemos recordar que la soberanía nacionalsocialista procedía del pueblo y de una elección democrática

Los abolicionistas son sumamente escasos en la historia de la filosofía y, entre los grandes nombres del pensamiento occidental, los defensores del castigo último son mucho más numerosos de lo que se cree: Platón, Rousseau, Kant, Hegel, Schopenhauer, Sartre, ciertamente, pero también y más curiosamente, Locke, Voltaire, los enciclopedistas, Diderot, Montesquieu, La Mettrie, D’Holbach…

Kant adora los límites, los márgenes, lo que contiene, retiene. Sus tres críticas limitan los usos de la razón, de la acción y del juicio.

Kant no admite ninguna tergiversación: un funcionario «en su condición de tal, no tiene derecho a razonar

el filósofo reduce el uso de la razón a fines elitistas, en otras palabras, a la comunidad filosófica, pero de ningún modo al pueblo o a la mayoría. Postura clásica del siglo XVIII,

En la sexta proposición de Ideas para una historia universal en clave cosmopolita (1784), el filósofo escribe: El hombre es un animal que, desde el momento en que vive entre otros individuos de su especie, tiene necesidad de un amo que lo obligue a obedecer a una voluntad universal válida…ese «amo que lo obligue a obedecer» no tenía que ser necesariamente un ser de carne y hueso, de vicios y de odio, sino que bien podía ser un concepto, una idea de la razón, en otras palabras, el derecho…podemos decir que ese amo es a su vez esclavo de una idea que está por encima de él: la Justicia, la Constitución, el Pueblo de quien se reconoce servidor.

Para el profesor, los principios son mucho más preciosos que los hombres…

Kant es culpable —y con él también lo es el kantismo— de razonar alejado de la realidad del mundo, de la gente, de los hombres, como el habitante cándido del cielo de las ideas que tanto hacía reír —ya— a Aristófanes con la camarilla platónica.

…política de lo posible VS política de lo ideal.

…datos antropológicos VS verdades ontológicas o metafísicas.

Pues si la negatividad corroe a los hombres —cosa que creo firmemente—, la solución no es darles la espalda para atesorar las ideas y no vivir sino en ellas, por ellas y para ellas, sino que estriba en abrir intelectualmente la propia visión del mundo en una perspectiva dialéctica que permita prevenir, abolir o corregir las manifestaciones del mal radical o la parte insociable de la insociable sociabilidad de los hombre

En materia de ética, al igual que en política, al kantismo le falta el derecho a desobedecer (lo arbitrario), de negarse (a la injusticia), de resistirse (a la opresión), de rebelarse (contra la iniquidad), de decirle no a la ley (inicua), de recusar el derecho (de clase o de casta), de impugnar las reglas (despóticas). Pero si Kant se hubiese abastecido de semejante arsenal, se llamaría Thoreau o Bakunin

Darwinismo y/o ética

Intentar entender los procesos cognitivos estudiando las facultades de supervivencia y transmisión para los que estos sirvieron.

La empatía consume unos recursos preciosos, por ello es una paradoja. La empatía (como proceso cognitivo anterior) tiene sentido si: 1) se espera reciprocidad 2) se aplica hacia seres cercanos que comparten genes comunes.

Los seres humanos son organismos biológicamente en conflicto con otros de su especie, aun así pueden desarrollar relaciones afectivas para beneficio propio.

La conducta humana puede ser entendida conociendo la historia evolutiva del hombre. La mente humana está compuesta de muchos mecanismos funcionales (ADAPTACIONES) que se han desarrollado mediante la selección natural por ser útiles para la supervivencia del organismo.

Ética e Instinto. Xabier Irujo Ametzaga

No hay libertad sin deseo. El deseo es el motor último de la voluntad. La libertad puede definirse como la capacidad de obrar de acuerdo con la voluntad particular de satisfacer un deseo.

Desde la perspectiva de Sartre se deduce que Dios no existe, esto es que la ética no existe, que ninguna norma de conducta que se sitúa por encima de la voluntad humana existe. Y la libertad se convierte en responsabilidad. Sí la insignificancia de la existencia causa nausea en el ser, la responsabilidad causará miedo y angustia.

En contra de todo lo anterior creo que la naturaleza nunca pondría en manos del individuo el futuro del conjunto de la especie es por ello por lo que el ser humano es capaz de sentir necesidad, angustia, ansia, deseo, placer y dolor de disposiciones instintivas hechas en la base de la actividad funcional humanas que limitan nuestra actividad al obligarnos inconscientemente a ser humanos y obrar como tales.

La libertad significa libre arbitrio de acuerdo con ciertas predisposiciones innatas.

La supervivencia exige cierto grado de solidaridad entre los individuos de colaboración lo cual supone una restricción de la libertad individual.
Esto nos fuerza a considerar la del existencialismo como una ética autónoma y de situación. Los valores requerirían validación individual aportada por la conciencia particular.

Subjetivismo ético que niega una obligación moral apriorística entendida al modo cristiano que desmiente una ordenación del universo moral el cual queda de este modo en manos del individuo particular.

La democracia sería desde esta perspectiva tal y como afirma Nietzsche una forma de decadencia de debilitamiento de su responsabilidad de mediocrizacion de su individualidad y potencial personal. La ética orgánica y en contra de esto en contra de una ética autónoma encontrar el nihilismo existencialista

La acción humana sujeta a una evaluación normativa.

La base misma de la ética se concibe como una normativa de base biológica un código de valores de conducta formal y específico propio del género humano en cuanto a especie y por tanto Independiente del carácter racional del ser humano cuya finalidad última es la protección de la especie en términos de adaptabilidad y solidaridad

La necesidad y convivencia social o de pura supervivencia será la que me da la capacidad concreta de elección y los límites del determinismo conductual.

La capacidad racional del animal humano se traduce en la capacidad de estructurar sus propias posibilidades biológicas (éticas, estéticas, lingüísticas).

Instinto y razón dos caras de la misma moneda capacitan y condicionan a un mismo tiempo al ser humano a la vez que establecen que potencial y los límites de su desarrollo.

La ética se está desgajando de la filosofía y entrando dentro de las rama de la biología como son la sociobiología o la etología.

Territorialidad, identidad y comportamiento son rasgos innatos

Teoría de las dos verdades. Mundos éticos diversos.

La lectura de Nietzsche arte Dostoievski Marcel y de otros, se desprende un intento sobrehumano de liberar al ser humano de la sumisión a su propia naturaleza para lo cual estos autores casi han tenido que liberar al individuo de su existencia. el pánico al determinismo ha inclinado la balanza hasta el extremo opuesto

Teoría ética nihilista.

La relativización de la ética conlleva la relativización de la justicia y de la política.