Fernando Pessoa – Libro del desasosiego

pessoa
Atribuida por su autor a Bernardo Soares, «personalidad literaria» de quien dijo Pessoa «soy yo menos el raciocinio y la afectividad», esta maravilla es el diario íntimo de un ayudante de contable en la ciudad de Lisboa en los años 30. En él, el protagonista plasma sus divagaciones y ensueños así como sus reflexiones estéticas, filosóficas y literarias, contraponiéndolas a lo gris de su vida cotidiana.Inédito hasta 1982, el Libro del desasosiego es probablemente la principal obra en prosa de Fernando Pessoa, que lo ocupó durante la mayor parte de su vida de escritor: desde 1912, aproximadamente, hasta el mismo año de su muerte. Ha sido elogiado por la crítica como uno de los dietarios más bellos del siglo XX, y en él se entrelazan el ensayo, el poema en prosa e incluso lo narrativo y descriptivo.En la presente edición, Ángel Crespo dejó fijada una organización del material que sirvió de base para su publicación en otras lenguas, estableciendo la unidad de sentido que el autor hubiese deseado para sus textos si hubiera tenido la ocasión de darles una forma final. La admirable prosa de la traducción de Crespo dio vida por primera vez al libro en español y lo convirtió en un clásico moderno.

El deseo de sosiego

privaciones, angustias y ese sufrimiento que nace de la indiferencia de haber sufrido mucho

He nacido en un tiempo en que la mayoría de los jóvenes habían perdido la creencia en Dios, por la misma razón que sus mayores la habían tenido: sin saber por qué.

Y entonces, porque el espíritu humano tiende naturalmente a criticar porque siente, y no porque piensa, la mayoría de los jóvenes ha escogido a la Humanidad como sucedáneo de Dios.

Pertenezco, sin embargo, a esa especie de hombres que están siempre al

margen de aquello a lo que pertenecen, no ven sólo la multitud de la que son, sino también los grandes espacios que hay al lado.

Este culto de la Humanidad, con sus ritos de Libertad e Igualdad, me ha parecido siempre una resurrección de los cultos antiguos,

Así, no sabiendo creer en Dios, y no pudiendo creer en una suma de animales, me he quedado, como otros de la orilla de las gentes, en esa distancia de todo a que comúnmente se llama la Decadencia. La Decadencia es la pérdida total de la inconsciencia; porque la inconsciencia es el fundamento de la vida. El corazón, si pudiese pensar, se pararí

A quien como yo, así, viviendo no sabe tener vida, ¿qué le queda sino, como a mis pocos pares, la renuncia por modo y la contemplación por destino?

no se tiene fe con la razón;

ajenos a la solemnidad de todos los mundos, indiferentes a lo divino y despreciadores de lo humano, nos entregamos fútilmente a la sensación sin propósito,

abdicamos del esfuerzo como los débiles del entrenamiento

Me siento a la puerta y embebo mis ojos en los colores y en los sonidos del paisaje, y canto lento, para mí solo, vagos cantos que compongo mientras espero

, esas generaciones criticaron toda la moral, escudriñaron todas las reglas de vida, y de tal choque de doctrinas sólo quedó la seguridad de ninguna, y el dolor de no existir esa seguridad. Una sociedad indisciplinada así en sus fundamentos culturales no podía, evidentemente, ser otra cosa que víctima, en la política, de esa indisciplina; y así fue como despertamos a un mundo ávido de novedades sociales, y que con alegría iba a la conquista de una libertad que no sabía lo que era, de un progreso que nunca definió

En la vida de hoy, el mundo sólo pertenece a los estúpidos, a los insensibles y a los agitados. El derecho a vivir y a triunfar se conquista hoy con los mismos procedimientos con que se conquista el internamiento en un manicomio: la incapacidad de pensar, la amoralidad y la hiperexcitación.

impulso creyente, que transferían del cristianismo a otras formas de ilusión. Unos eran entusiastas de la igualdad social,

Nos quedamos, pues, cada uno entregado a sí mismo, en la desolación de sentirse vivir.

la conquista necia de lo cotidiano, ordinarios y bajos buscando el pan de cada día,

nada queriendo y nada deseando, e intentando llevar hasta el calvario del olvido la cruz de existir simplemente. Imposible esfuerzo

. Si escribo lo que siento es porque así disminuyo la fiebre de sentir

Hago paisajes con lo que siento. Hago fiestas de las sensaciones

Lo que confieso no tiene importancia, pues nada tiene importancia.

¿con qué puedo contar conmigo? Una acuidad horrible de las sensaciones, y la comprensión profunda de estar sintiendo… Una inteligencia aguda para destruirme, y un poder de ensueño ávidamente deseoso de entretenerme… Una voluntad muerta y una reflexión que la arrulla,