Síndrome del esclavo satisfecho.

… a pesar de vivir una vida objetivamente miserable, parecen estar no solamente resignadas sino agradecidas con su existencia.

… no reflexiona acerca del futuro y reduce la complejidad de la vida a la satisfacción inmediata de la rutina diaria.

… la desgracia del esclavo (…) (es) la asunción del pensamiento del poderoso, que le impide plantearse y por tanto cuestionar su estado de sumisión.

… acepte de forma acrítica (..) con una pasividad resignada y sin atisbo de determinación para poder revertir (…)

… sistema socioeconómico y cultural vigente nos impone ciertos valores y ejerce una manipulación continua.

… atendemos sin reflexión previa a una serie de rutinas familiares, laborales y sociales. En este día a día frenético, se nos anula la capacidad para tomar la iniciativa ante cuestiones como el consumo, la moda y la moralidad.

… Entre el acriticismo, la pasividad y el carpe diem mal entendido, nuestra mente deja de plantearse ciertas cosas, … resignación pasiva

… jóvenes anestesiados bajo el yugo del pensamiento uniforme de la tecnocracia y el presentismo,… la uniformidad de pensamiento, los empleos precarios y los momentos de ocio idéntico.

… el sistema saca rédito de este tipo de pensamiento, apuntalando individuos altamente obedientes: trabajadores precarios pero productivos, consumistas sin criterio y nada críticos con la sociedad ni con las injusticias que sufren aun sin percatarse de ello.

https://psicologiaymente.com/social/sindrome-del-esclavo-satisfecho

Eva Illouz y Edgar Cabanas. La ‘happycracia’ o la obligación de ser feliz

(Psicología positiva) alrededor de la cual florece una poderosa industria con terapias positivas, servicios de coaching o aplicaciones. Una ciencia y una industria que venden una noción de felicidad,m, “al servicio de los valores impuestos por la revolución cultural neoliberal”.

no hay problemas sociales estructurales sino deficiencias psicológicas individuales.

una felicidad que es “un estilo de vida que apunta hacia la construcción de un ciudadano muy concreto, individualista, que entiende que no le debe nada a nadie, sino que lo que tiene se lo merece. Sus éxitos y fracasos, su salud, su satisfacción, no dependen de cuestiones sociales, sino de él y la correcta gestión de sus emociones, pensamientos y actitudes”. (Cabanas)

La felicidad así es una meta en constante movimiento, nos hace correr detrás de forma obsesiva.

En las empresas obligan a pasar cursos de resiliencia y mindfulness para aprender que eres tú el que ha de encontrar la forma de estar mejor en el trabajo, de eso depende la productividad.

(Educación). Habría que ver qué tipo de ciudadano queremos construir. Crítico y centrado en el conocimiento del mundo o un alumno emocional centrado en el conocimiento de sí mismo.

la psicología positiva ataca emociones como la ira. “Las emociones no son positivas o negativas. Tienen diferentes funciones según la circunstancia. Y son siempre políticas. La ira puede ser mala a veces y buena para luchar por reparar injusticias. (Cabanas)

La buena vida es justa, solidaria, íntegra, comprometida con la verdad. No es estar preocupados por nosotros mismos todo el tiempo.

https://www.lavanguardia.com/cultura/20190320/461140462148/felicidad-dia-internacional-libros-happycracia.html?facet=amp